Este texto detalla la transición de Perú hacia un sistema parlamentario bicameral que se implementará en julio de 2026, subrayando la marcada asimetría de funciones entre ambas cámaras. Se explica que la Cámara de Diputados poseerá la iniciativa legislativa y el poder de control político, incluyendo la capacidad de interpelar o censurar ministros. Por el contrario, el Senado actuará como una entidad revisora con facultades exclusivas para realizar el control normativo de decretos y tratados, aunque carecerá de iniciativa para presentar proyectos de ley. Un aspecto destacado es la introducción del silencio parlamentario positivo, el cual permite que un proyecto se apruebe automáticamente si el Senado no se pronuncia tras un año de espera. Finalmente, la fuente reflexiona sobre la importancia de la presencialidad y la responsabilidad ética de los partidos políticos para garantizar el éxito de este nuevo diseño institucional.