Las imágenes de tensiones, interrupciones y discusiones acaloradas en el Congreso de la República se han vuelto frecuentes en la política peruana. Según el análisis del constitucionalista y exoficial mayor del Parlamento, Dr. César Delgado-Guembes, el comportamiento de los representantes funciona como un reflejo cotidiano de las tensiones existentes en la sociedad[1]. Sin embargo, la recurrencia de estos altercados incrementa el descredito institucional y profundiza el distanciamiento entre el Estado y la ciudadanía en el Perú.