El Soneto IV de Epílogo de luego despliega una imaginería visceral y emotiva: muslos, voces partidas, silencios, cenizas de luna y una intimidad que oscila entre deseo, herida y evocación. En su lectura, César Delgado-Guembes acentúa la tensión entre el cuerpo y la palabra, creando
El Soneto III de Epílogo de luego despliega un lenguaje sensorial y cambiante: brisas, sombras, muslos en movimiento, gaviotas y vértigos que oscilan entre deseo y memoria. En su lectura, César Delgado-Guembes acentúa el ritmo íntimo del poema, donde el cuerpo, la palabra y la
En este segundo soneto de Epílogo de luego, César Delgado-Guembes lee un poema marcado por imágenes del agua, el cuerpo y la erosión del recuerdo. La voz poética se enfrenta a una figura femenina cambiante, indómita, que encarna movimiento, ausencia y huella. Su lectura acentúa