El inicio del gobierno de Keiko Fujimori plantea un complejo reajuste en la política peruana. Con un Congreso bicameral dividido, la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo se moverá entre la fiscalización de la Cámara de Diputados y la moderación de un Senado fuerte.
A partir de 2026, la política peruana experimentará una transformación estructural con el retorno a la bicameralidad. Este nuevo modelo no solo divide al Parlamento en dos cámaras, sino que introduce una asimetría funcional inédita: la Cámara de Diputados ostentará la iniciativa legislativa exclusiva, mientras